El lector comun
El lector comun Pasó la primavera; llegó el verano; el verano se tornó otoño; fue invierno, y después de nuevo los endrinos estaban en flor y los espinos verdes y la primavera había llegado. Pero era primavera en el norte ahora y Dorothy estaba viviendo sola con su hermano en una casita de campo en Grasmere en medio de las colinas. Ahora, tras los apuros y separaciones de la juventud, estaban juntos bajo su propio techo; ahora se podían dedicar sin ser molestados a la absorbente ocupación de vivir en plena naturaleza y a tratar, día a día, de interpretar su significado. Tenían dinero suficiente para permitirse al fin vivir juntos sin la necesidad de ganar un penique. No había deberes familiares o tareas profesionales que los distrajeran. Dorothy podía pasear todo el día por las colinas y pasar toda la noche allí sentada hablando con Coleridge sin que su tía se lo reprochara como una conducta impropia de una mujer. Las horas eran suyas desde el amanecer hasta la puesta de sol, y se podían alterar para adecuarlas a la estación. Si hacía bueno, no había necesidad de entrar; si llovía, no había por qué levantarse. Uno se podía ir a la cama a cualquier hora. Se podía dejar que la cena se enfriara si el cuco cantaba en la colina y William no había encontrado el epíteto exacto que buscaba. El domingo era un día como cualquier otro. La costumbre, la convención, todo estaba subordinado a la absorbente, exigente, extenuante tarea de vivir en plena naturaleza y escribir poesía. Porque era extenuante. William solía esforzarse en encontrar la palabra exacta hasta que le dolía la cabeza. Machacaba un poema hasta que Dorothy temía sugerir un cambio. Cualquier frase casual de ella se le metía en la cabeza haciéndole imposible recuperar el estado de ánimo adecuado. Solía bajar a desayunar y se sentaba «con el cuello de la camisa desabrochado y el chaleco abierto», escribiendo un poema sobre una mariposa que alguna historia suya le había evocado, y no comía nada, y después empezaba a alterar el poema y otra vez quedaría extenuado.