El lector comun

El lector comun

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De manera que una distinción apresurada nos llevaría a decir que es Marlow el que comenta, Conrad, el que crea. Eso nos conduciría, conscientes de que estamos en un terreno peligroso, a dar cuentas de ese cambio que, nos dice Conrad, se produjo una vez hubo acabado la última historia del volumen de Tifón —«un sutil cambio en la naturaleza de la inspiración»— por medio de alguna alteración en la relación de los dos viejos amigos: «… Era, por alguna, razón como si no hubiera nada más en el mundo sobre lo que escribir». Fue Conrad, supongámoslo así, Conrad el creador, el que dijo eso, volviendo la vista con afligida satisfacción a las historias que había contado; creyendo, como posiblemente hizo, que nunca podría mejorar la tormenta de El negro del «Narcissus», o rendir un tributo más fiel a la valía de los marinos británicos de lo que había hecho ya en Juventud y Lord Jim. Fue entonces cuando Marlow, el observador, le recordó cómo, en el curso de la naturaleza, uno debe hacerse viejo, sentarse a fumar en cubierta y renunciar a navegar. Pero, le recordó, esos años de esfuerzo habían depositado sus recuerdos; y quizá llegara tan lejos como para insinuar que, aunque se hubiera dicho hasta la última palabra sobre el capitán Whalley y su relación con el universo, allí quedaban en la orilla una serie de hombres y mujeres cuyas relaciones, aunque de una índole más personal, podrían ser dignas de estudio. Si además suponemos que había un volumen de Henry James a bordo y que Marlow le dio a su amigo el libro para que se lo llevara a la cama, podemos apoyarnos en el hecho de que fue en 1905 cuando Conrad escribió un excelente ensayo sobre el maestro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker