Entre actos
Entre actos Las niñeras, después del desayuno, empujaban el cochecito de niño arriba y abajo por la terraza; y, mientras empujaban, hablaban —pero no se daban pÃldoras de información, ni se transmitÃan ideas entre sÃ, sino que sus lenguas daban vueltas y más vueltas a las palabras, como si fueran caramelos—; y, al tiempo que avanzaban en su delgadez camino de la transparencia, despedÃan olor a rosa, a hierba y a dulzor. Aquella mañana ese dulzor era: «La cocinera le ha regañado por los espárragos. Cuando me ha llamado, le he dicho que era muy bonito aquel vestido, con la blusa que hacÃa juego»; y eso condujo a algo referente a un chico, mientras caminaban arriba y abajo por la terraza, dando vueltas a los caramelos con la lengua, empujando el cochecito.