Entre actos
Entre actos —Solo a cincuenta —contestó su suegro, como si se hubiera sacado del bolsillo una cinta métrica y lo hubiera medido con toda exactitud.
—Pues parece más —dijo Isa—. Desde la terraza se tiene la impresión de que la tierra no se acabe nunca, nunca, nunca.
—En otros tiempos no habÃa mar —dijo la señora Swithin—. No habÃa mar entre nosotros y el continente. Lo he leÃdo esta mañana en un libro. HabÃa rododendros en el Strand, y mamuts en Piccadilly.
—SÃ, cuando éramos salvajes —dijo Isa.
Entonces lo recordó; su dentista le habÃa dicho que los salvajes sabÃan efectuar mentalmente operaciones muy complicadas. Los salvajes llevaban dientes postizos, le habÃa dicho el dentista. Los dientes postizos, creÃa Isa que habÃa dicho el dentista, fueron inventados en tiempos de los faraones.
—Por lo menos, eso es lo que el dentista me dijo —concluyó.
—¿A qué dentista vas ahora? —le preguntó la señora Swithin.
—A los dos de siempre; Batty y Bates, de Sloane Street.
—¿Y el señor Batty te ha dicho que en la época de los faraones ya usaban dientes postizos? —dijo la señora Swithin, reflexiva.