Entre actos
Entre actos El terreno hacĂa pendiente, de manera que, en palabras de la Figgi’s Guide Book (1833): «Se divisa el hermoso paisaje dibujado por sus perfiles… La aguja de Bolney Minster, los bosques de Rough Norton, y en un promontorio un poco a la izquierda, Hogben’s Folly, asĂ llamado por cuanto…».
Ahora la guĂa seguĂa diciendo la verdad. 1833 era verdad en 1939. No se habĂa construido ninguna casa; no se habĂa formado ninguna poblaciĂłn. Hogben’s Folly seguĂa en lo alto; la tierra muy llana, con parcelas de cultivo, solo habĂa sufrido un cambio: el tractor habĂa arrinconado el arado. El caballo habĂa desaparecido, pero la vaca perduraba. Si Figgis regresara dirĂa lo mismo. Y asĂ lo repetĂan, cuando en verano se sentaban a tomar el cafĂ© aquĂ, si tenĂan invitados. Cuando estaban solos, no decĂan nada. Contemplaban el paisaje; contemplaban aquello que conocĂan para ver si lo que conocĂan era quizá diferente hoy. Casi todos los dĂas era igual.
—Esta es la razĂłn por la que el paisaje es tan triste —dijo la señora Swithin reclinándose en la tumbona que Giles le habĂa ofrecido—. Y tan hermoso. Todo seguirá aquà —con la cabeza señalĂł la franja de gasa que se extendĂa sobre los lejanos campos— cuando nosotros ya no estemos.