Fin de viaje
Fin de viaje —¿Cómo demonio lo ha adivinado? —exclamó Evelyn con sorpresa—. ¿Se nota?
—Se la ve como si recibiese declaraciones cada dÃa —replicó Rachel.
—No creo haber recibido más que usted —contestó Evelyn, riendo, sin sentir lo que decÃa.
—Yo nunca tuve ninguna.
—Pues las tendrá a montones… es lo más fácil del mundo. Pero eso no es exactamente lo que ha pasado esta tarde. ¡Hay un lÃo, un detestable y fastidioso lÃo!
Se dirigió al lavabo y con la esponja se refrescó, restregándose con agua frÃa las ardientes mejillas. SentÃa un calor sofocante. Se volvió ligeramente temblorosa, explicando con voz excitada y algo chillona: