Fin de viaje
Fin de viaje —¿En qué piensa ahora? —preguntó de repente.
—En la señora Warrington —contestó Rachel.
Se veÃa a Susan cuchichear con la señora Elliot, mientras Arthur la contemplaba con la seguridad absoluta en su propio amor. Tanto Rachel como Evelyn la escuchaban.
—Hay que hacer los encargos, cuidar los perros y el jardÃn, enseñar a los niños —su voz en tono rÃtmico era como la de quien confecciona una lista de asuntos distintos—. El tenis y el pueblo, cartas que le escribo a mi padre y mil pequeñeces que ahora no recuerdo. Raras veces encuentro un momento para mà sola, y cuando caigo en la cama estoy ya tan cansada que me eclipso antes de tocar la almohada. Además me encanta estar con mis tÃas, aunque resulte pesada, ¿verdad tÃa Emma?
Sonrió a la vieja señora que, con la cabeza inclinada, comÃa un bizcocho y la miraba con cierto afecto.
—Papá tiene que resguardarse del frÃo en invierno. Hay que cuidar de él, como ocurre contigo, Arthur. ¡Todo se amontona!