Fin de viaje
Fin de viaje Vieron una choza en la orilla, en un sitio desolado y tristón, con una rendija en el techo. La tierra que la rodeaba era amarillenta, con señales de varias fogatas y varias latas viejas.
—¿Encontraron su cuerpo ah� —exclamó vivamente la señora Flushing, inclinándose hacia adelante sobre la barandilla, en su afán de ver el lugar.
—Encontraron su cuerpo y un libro de apuntes —contestó su marido.
Pero la barca les llevó pronto lejos.
HacÃa tanto calor que no se movÃan, excepto para cambiar algo de postura. Sus ojos se concentraban en las riberas, donde se repetÃan los verdes reflejos. Sus labios se oprimÃan como si esto les sugiriera pensamientos varios. Los de Hirst se movÃan intermitentemente, buscando rimas incansable. Todos permanecieron en silencio un buen rato.
—Casi le recuerda uno el espectáculo de un parque inglés —dijo el señor Flushing.