Fin de viaje
Fin de viaje Los gritos se renovaron, advirtiéndoles que iban demasiado hacia la izquierda. Cambiando de rumbo, continuó él:
—¡SÃ, matrimonio! —Y volvió a emprenderla con su autobiografÃa.
Ella murmuró que no podÃa describir su vida, aunque siempre le pareció que no tenÃa nada de particular.
Una visión de cómo andarÃa con ella por las calles de Londres vino a la vista de Hewet.
—Nos iremos a pasear reunidos —dijo él.
La simplicidad de la conversación les alivió, y por primera vez rieron. Hubiesen deseado cogerse de la mano, pero la conciencia de que les miraban no les abandonaba.
—Libros, gentes, espectáculos, la señora Hutt, Greely, Hutchinson —murmuró Hewet.