Fin de viaje
Fin de viaje Con cada palabra la nube que les habÃa envuelto, haciéndoles parecer irreales la tarde anterior se evaporaba y alejaba, y su contacto se hacÃa más natural. Vieron el mundo que conocÃan más claro y risueño que nunca se les apareciera antes. Como en aquella ocasión en el hotel, cuando se sentó en la ventana, el mundo se presentaba ante la mirada de Rachel, muy real y en sus verdaderas proporciones. Se fijaba en Terence con curiosidad de vez en cuando, observó su traje gris y su corbata morada, analizando al hombre con quien iba a compartir el resto de su vida. Después de una de aquellas miradas, murmuró:
—SÃ, te quiero. No hay duda, estoy enamorada de ti.
No obstante, se encontraban extrañamente apartados unas veces y otras tan juntos que entre ellos desaparecÃa la visión. Sintiendo esto dolorosamente exclamó:
—Será una lucha. —Pero al mirarle de nuevo, percibió la forma de sus ojos, las lÃneas de su boca y otras particularidades que le agradaban, y añadió—: Donde yo quisiera luchar, tú tendrás compasión. Tú eres más delicado que yo, eres mucho más sensible.
Él la miró, sonriendo y percibió mucho las pequeñeces particulares que la hacÃan tan deliciosa. Era suya para siempre. Pasando aquella barrera, goces innumerables se presentaban ante ellos.