Fin de viaje
Fin de viaje Ningún retoque es capaz de borrar por completo la expresión de felicidad. La señora Ambrose no pudo por tanto tratarlos como seres corrientes. También ella se unía a la conspiración general de considerarlos incapacitados para convivir con alguien que no fueran ellos. Reflexionó que había hecho todo lo necesario en el sentido práctico. Había escrito gran cantidad de cartas y obtenido el consentimiento de Willoughby.
Había descrito tan a conciencia el porvenir de Hewet, su profesión, nacimiento, temperamento y apariencia, que de tan sabidos se le olvidaban. Cuando se acordaba, volvía a mirarle, suponiéndose otra vez cómo sería realmente y concluyendo por comprobar que por lo menos eran felices. Después procuraba desecharlos de su cabeza.