Freshwater
Freshwater MRS. CAMERON: Sí, Alfred. A las dos y media saldremos para la India… Es decir, si han llegado los baúles. (Mrs. Cameron da la esponja a Mary[11]). Toma la esponja, hija; voy a ver si han llegado los baúles.
MARY: ¡Si han llegado los baúles…! ¡Ande ya! El que ha llegado es el conde de Dudley[12]. Me está esperando en la cocina. No vale gran cosa; pero un conde siempre tiene mejor aspecto que un baúl.
MRS. CAMERON: No podemos ir a la India sin nuestros baúles. He reclamado ocho veces los baúles, y por octava vez los baúles no han llegado. Pero Julia Cameron no irá a la India sin su baúl. Compréndalo, Alfred. Cuando nuestros cadáveres reposen bajo la Cruz del Sur, mi cabeza estará apoyada sobre su inmortal poema In Memoriam[13]. Maud[14] descansará sobre mi corazón. Imagínese el brillo de Orión en el cielo meridional. La fragancia de los tulipaneros se percibe a través de la ventana abierta. El silencio sólo es quebrado por los sollozos de mi marido y por el rugido ocasional de un tigre solitario. Y entonces, ¿qué sucede? ¿Qué infamia advierto? Una hormiga, Alfred, una hormiga blanca. Brotan de la jungla en tropel. ¡Alfred, están devorando Maud…!
