Kew Gardens
Kew Gardens Detrás del viejo, lo bastante cerca para que sus ademanes les llamaran la atención, llegaron dos mujeres de clase media baja y edad avanzada, una corpulenta y robusta, la otra ágil y sonrosada. Como la mayorÃa de personas de su condición, sentÃan una franca fascinación por cualquier excentricidad que indicase un cerebro trastornado, sobre todo en los pudientes; pero la distancia les impedÃa decidir si aquellos gestos denotaban simple excentricidad o auténtica locura. Tras escrutar un mudo instante la espalda del hombre y cruzar una mirada maliciosa y furtiva, retomaron enérgicamente su complicadÃsimo diálogo:
—Nell, Bert, Lot, Cess, Phil, Pa, dice él, dije yo, dice ella, dije yo, digo yo.
—Mi Bert, Sis, Bill, el abuelo, el viejo, azúcar,
Azúcar, harina,
arenques, verduras,
azúcar, azúcar, azúcar.