Kew Gardens
Kew Gardens —Vamos, Trissie; es la hora del té.
—¿Dónde podemos tomar el té? —preguntó ella con un extraño entusiasmo en la voz, mirando vagamente en derredor y dejándose conducir por el sendero, arrastrando la sombrilla, volviendo la cabeza de un lado a otro, olvidándose del té y deseando ir aquà y luego allá, recordando unas orquÃdeas y las grullas entre las flores silvestres, una pagoda china y un pájaro de copete escarlata. Pero él la obligó a avanzar.