Kew Gardens
Kew Gardens Bajo cierta luz, esa marca parece sobresalir de la pared. No es circular del todo. No estoy segura, pero diría que proyecta una sombra imperceptible; que quizá, si pasara el dedo por esa franja de la pared, en un punto en concreto subiría y bajaría por un pequeño túmulo, un túmulo liso como los que se ven en las colinas del sudeste y que, según se dice, son tumbas o campamentos. De poder elegir, preferiría que fuesen tumbas, pues me atrae la melancolía como a casi todos los ingleses y me resulta natural, al final de un paseo, pensar en los huesos que yacen bajo tierra… Tiene que haber algún libro al respecto. Algún arqueólogo habrá excavado esos huesos y les habrá dado un nombre… ¿Qué clase de hombre es un arqueólogo? En su mayoría, me atrevería a afirmar, coroneles retirados que conducen cuadrillas de peones ancianos hasta esa cima de ahí para examinar terrones y rocas, y luego cartearse con el clero vecino para sentirse importantes al abrir las cartas durante el desayuno. La comparación de las diferentes puntas de flecha también los obliga a cruzar el país para visitar los pueblos del condado, una necesidad agradable tanto para ellos como para sus maduras esposas, que quieren hacer mermelada de ciruela, limpiar bien el estudio, y que tienen razones de sobra para mantener en eterno suspense la importante cuestión del campamento o la tumba, mientras que al mismo coronel le resulta agradablemente filosófico acumular indicios que apoyen ambas hipótesis. Es cierto que al final se decide por la tesis del campamento y, ante la oposición de algunos, redacta un panfleto que está a punto de leer en la reunión trimestral de la sociedad local cuando sufre una apoplejía y sus últimos pensamientos conscientes no son para su mujer ni su hijo, sino para el campamento y esa punta de flecha de ahí, que ahora se exhibe en la vitrina del museo local junto con el pie de una asesina china, un puñado de clavos de la era isabelina, numerosas pipas de arcilla de la época Tudor, una pieza de cerámica romana y la copa de vino de la que bebió Nelson…, lo que demuestra a saber qué.