Las Olas
Las Olas »Algo me abandona ahora, algo se separa de mí para reunirse con la figura que se acerca y me asegura que lo conozco antes de que vea quién es. De qué forma tan curiosa cambia uno mediante la adición, incluso a distancia, de un amigo. Qué oficio tan útil desempeñan los amigos cuando nos recuerdan. Y, sin embargo, qué doloroso ser recordado, mitigado, adulterado el propio yo, mezclado, convertido en parte de otra persona. Al aproximarse me convierto no en mí mismo, sino en Neville mezclado con alguien, ¿con quién?, ¿con Bernard? Sí, es Bernard, y es a Bernard a quien le haré la pregunta: ¿Quién soy?»
—Qué extraño —dijo Bernard— el aspecto del sauce en compañía. Yo era Byron, y el árbol era el árbol de Byron, lacrimoso, bajando en cascada, lamentándose. Ahora que miramos el árbol juntos, tiene un aspecto muy ordenado, cada rama es diferente, y te diré lo que pienso bajo la compulsión de tu claridad.