Las Olas
Las Olas »Qué extraño es sentir el verso que se desenvuelve desde nosotros, y que alarga su filamento cruzando los espacios de niebla en el mundo interpuesto. Se ha ido, yo estoy aquí con el poema en la mano. Entre nosotros, este verso. Pero, ahora, ¡qué cómodo, qué seguridad al sentir que ha desaparecido esa extraña presencia, ese escrutinio oscuro y encapuchado! Qué agradable echar las contraventanas, y no admitir la presencia de nadie más, sentir que regresan de los rincones oscuros, en los que buscaron refugio, aquellos decrépitos huéspedes, aquellos familiares, a quienes, con su fuerza superior, obligó a esconderse. Esos espíritus observadores, burlones, que, incluso durante la crisis y el dolor del momento, observaban por cuenta mía, regresan ya a casa juntos. Con adiciones: soy Bernard, soy Byron, soy éste, aquél y el de más allá. Oscurecen el aire, y me enriquecen, como siempre, con sus manías, sus comentarios, y nublan la simplicidad grata de mi momento de emoción. Porque soy más personas de las que piensa Neville. No somos tan simples como nos imaginan las necesidades de nuestros amigos. Sin embargo, el amor es simple.