Las Olas
Las Olas »No obstante, cierto es que no puedo negar que para mà se prolonga ahora la vida misteriosamente. ¿Es porque puedo tener hijos, porque puedo arrojar una semilla más allá de esta generación, de esta población condenada que se mezcla en la calle en una competición inacabable? Aquà vendrán mis hijas, en otros veranos; mis hijos pasearán por nuevos campos. De ahà que no seamos gotas de lluvia, pronto secas al sol; hacemos que soplen los jardines, y rujan los bosques, salimos de manera diferente, para siempre jamás. Es esto, pues, lo que sirve para explicar mi confianza, mi estabilidad central; que de otra suerte serÃa monstruosamente absurda cuando me enfrento con la corriente de la poblada calle, haciendo siempre un pasillo entre los cuerpos de la gente, aprovechando los buenos momentos para cruzar. No es vanidad, porque estoy vacÃo de ambiciones; no recuerdo mis talentos peculiares, ni mi idiosincrasia, ni los rasgos que me distinguen: ojos, nariz, boca. No soy, en este momento, yo mismo.