Las Olas
Las Olas »Ahora viene Rhoda, de ninguna parte; se ha deslizado mientras nadie miraba. Debe de haber seguido una ruta tortuosa, ocultándose detrás de un camarero, detrás de una columna ornamental, de forma que pudiera posponer la conmoción del reencuentro, para estar segura, durante un momento más, de que podÃa seguir meciendo los pétalos en el cuenco. La despertamos. La torturamos. Nos odia, nos desprecia, y sin embargo se llega servilmente hasta nosotros, porque a pesar de toda nuestra crueldad siempre hay un nombre, una cara, que derrama luminosidad, que ilumina sus calles, y le permite reanudar sus sueños».
—Se abre la puerta, y vuelve a abrirse —dijo Neville—, pero no viene.