Las Olas
Las Olas »Casi me convencen las lÃneas y colores de que yo también puedo ser heroico; a mÃ, que hago frases con tanta facilidad, a mà que se me seduce tan pronto, que al momento siguiente estoy amando de nuevo y no puedo cerrar el puño, sino que vacilo débilmente haciendo frases según las circunstancias. Ahora, en mi propia debilidad, recobro lo que fue para mÃ: un adversario. Siendo por naturaleza fiel a la verdad, no podÃa ver el propósito de todas estas exageraciones, y se conducÃa con un sentido natural de la adecuación; en verdad, era un maestro del arte de vivir, de suerte que parece haber vivido largo tiempo, y haber extendido la calma a su alrededor, y la indiferencia, casi podrÃa decirse —sobre todo, en lo referente a sus intereses personales—, aunque, además, tenÃa una gran compasión. Un niño jugando —una tarde de verano—, las puertas se abrirán y cerrarán, no dejarán de abrirse y cerrarse, a través de ellas contemplo vistas que me hacen llorar. Porque no pueden compartirse. De ahà nuestra soledad, de ahà nuestra desolación. Me vuelvo a ese punto en mi mente, y lo hallo vacÃo. Me oprime mi propia debilidad. Ya no puedo enfrentarme con él.