Las Olas
Las Olas SUBIÓ todavía más el sol. Llegaban olas azules, olas verdes, a la playa, con el movimiento rápido de un abanico, rodeando la flor del cardo de mar, y dejando charcos de luz poco profundos aquí y allá sobre la arena. Quedaba tras ellas una tenue línea negra. Las rocas que habían estado entre nieblas y parecían blandas, se perfilaban y se hacían visibles sus hendiduras rojas.
Había nítidas líneas de sombra sobre la hierba, y bailaba el rocío en las puntas de las flores, y las hojas hacían del jardín un mosaico de chispas aisladas que todavía no se unían en un todo. Los pájaros, con pechos moteados de amarillo luminoso y rosa, cantaban ahora una frase o dos, juntos, alocadamente, semejantes a joviales patinadores cogidos de la mano, y de repente se quedaban en silencio, se separaban.