Orlando
Orlando «Estoy creciendo —pensó, tomando su palmatoria—. Estoy perdiendo mis ilusiones, tal vez para adquirir otras», y por el largo corredor volvió a su pieza. Era un proceso fastidioso y desagradable. Pero era estupendamente interesante, pensó, estirando las piernas hacia el fuego de leña (porque no habÃa ningún marinero) y revistó, como si se tratara de una avenida de grandes edificios, el desarrollo de sà misma a lo largo de su propio pasado.