Orlando

Orlando

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Salve, felicidad!, entonces, y ¡salve!, después de la felicidad, no esos sueños que salpican la aguda imagen como hacen con la cara los espejos manchados de las posadas rurales: sueños que astillan el todo y nos descuartizan y hieren, y nos dividen por el medio en la noche cuando quisiéramos dormir; sino el sueño, oh sueño, tan hondo que todas las formas quedan molidas en un polvo de infinita blandura, agua de vaguedad inescrutable, y ahí, envueltos, amortajados como una momia, como un gusano, quedemos acostados en la arena en el fondo del sueño.

Pero ¡esperen!, ¡esperen!, ahora no estamos visitando la tierra ciega. Azul, como un fósforo que se enciende, justo en lo más profundo del globo del ojo, vuela, arde, hace saltar el sello del sueño; el martín pescador, hasta que refluye como una marea al rojo, el río de la vida; burbujeando, goteando; y despertamos de esa nada y nuestra mirada (porque la rima es de lo más servicial para salvar la incómoda transición de la muerte a la vida), cae sobre —(aquí el organillo deja de tocar bruscamente).

—Es un hermoso varoncito, M’Lady —dijo Mrs. Banting, la comadrona, poniendo en brazos de Orlando su primer hijo. Dicho sea con otras palabras: Orlando dio a luz con toda felicidad, el martes 20 de marzo, a las tres de la mañana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker