Una habitacion propia
Una habitacion propia Todo esto equivale, pues, a decir, si toda esta teoría de los dos lados de la mente es correcta, que la virilidad ha cobrado conciencia de sí misma, es decir, que los hombres ahora no escriben más que con el lado masculino del cerebro. Las mujeres hacen mal en leer sus libros, pues inevitablemente buscan en ellos algo que no pueden encontrar. Es el poder de sugestión lo que de inmediato se echa de menos, pensé, tomando un libro del crítico Mr. B y leyendo con mucho cuidado, muy concienzudamente, sus observaciones sobre el arte poético. Muy competentes eran, agudas y rebosantes de cultura; pero lo malo es que sus sentimientos habían dejado de comunicar entre ellos; su mente parecía dividida en diferentes cámaras; no pasaba ningún sonido de una a otra. Por tanto, cuando uno toma en su mente una frase de Mr. B, la frase cae pesadamente al suelo, muerta; pero cuando uno toma en su mente una frase de Coleridge, la frase explota y da origen a un sinfín de ideas nuevas, y ésta es la única clase de escritura que puede considerarse poseedora del secreto de la vida eterna.