Una habitacion propia
Una habitacion propia Y también me acuerdo, cuando hojeo los periódicos, las novelas, las biografías, de que una mujer que habla a otras mujeres debe reservarse algo desagradable que decirles. Las mujeres son duras para con las mujeres. A las mujeres no les gustan las mujeres. Las mujeres… Pero ¿no estáis hasta la coronilla de esta palabra? Yo sí, os lo aseguro. Aceptemos, pues, que una conferencia pronunciada por una mujer ante mujeres debe terminar con algo particularmente desagradable.