Una habitacion propia
Una habitacion propia Algunos sabios sostienen que su inteligencia es más superficial; otros que su conciencia es más profunda. Goethe las honró; Mussolini las desprecia. Mirara uno donde mirara, los hombres pensaban sobre las mujeres y sus pensamientos diferÃan. Era imposible sacar nada en claro de todo aquello, decidÃ, echando una mirada de envidia al lector vecino, que hacÃa limpios resúmenes, a menudo encabezados por una A, una B o una C, en tanto que por mi cuaderno se amotinaban locos garabateos de observaciones contradictorias. Era penoso, era asombroso, era humillante. Se me habÃa escurrido la verdad por entre los dedos. Se habÃa escapado hasta la última gota.