Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Las jóvenes actrices ya están en el pabellón de la Fragancia del Loto esperando las instrucciones de Su SeñorÃa. ¿Empiezan ya la representación o deben esperar?
—Nos habÃamos olvidado de ellas —dijo la Anciana Dama con una risita—. Diles que empiecen.
Acababa de partir la criada con el encargo cuando llegaron hasta ellas unos gozosos acordes de flautas y caramillos. Con la brisa ligera, y a través del aire claro, la música cruzó entre los árboles y sobre el agua llenando de alegrÃa y frescura sus corazones. Baoyu fue el primero en no resistir la tentación de llenar su copa de vino y apurarla de un solo trago. Justo cuando se la estaba sirviendo vio a su madre, que también deseaba beber, pidiendo más vino caliente. Inmediatamente le puso su propia copa entre los labios. Ella tomó dos sorbos.
Cuando llegó el vino caliente, Baoyu volvió a su sitio y su madre se levantó de su asiento sosteniendo la jarra. Al verla, todas, incluida la tÃa Xue, se incorporaron, y la Anciana Dama dijo a Li Wan y a Xifeng que se hicieran cargo de la jarra.
—Haced que vuestra tÃa se siente. No es necesaria tanta formalidad —añadió.
Entonces la dama Wang entregó la jarra a Xifeng y volvió a tomar asiento.
—Qué bien lo estoy pasando —comentó alegremente la Anciana Dama—. Bebamos un par de copas más.