Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Con todos aquellos conocimientos, la vieja Liu comentó:
—Es interesante comprobar cómo en la ciudad hasta los pájaros son elegantes. ¡Caramba, si parece que cuando llegan aquà se vuelven tan listos que incluso hablan!
Desconcertados por sus palabras, los demás le preguntaron:
—¿Qué pájaros son esos tan listos que incluso pueden hablar?
—Ese pájaro verde de pico rojo que está siempre sobre la percha dorada del corredor —dijo ella—. Aunque, claro, al fin y al cabo ése es un loro. Pero ¿cómo ha aprendido también a hablar el cuervo negro de la jaula al que le ha salido un penacho de fénix[2]?
Sus palabras provocaron un nuevo estallido de risas. Poco después llegaron unas doncellas a preguntar si la concurrencia deseaba comer algo.
—Con tanto vino ya no tenemos apetito, pero traed las cosas y que coma quien quiera —respondió la Anciana Dama.
Las doncellas acercaron dos mesitas de té y dos cestas que, al ser abiertas, mostraron dos tipos de dulces cada una: la primera contenÃa pasteles de raÃces de loto molidas y sazonadas con osmanto fragante, y unos rollitos de piñones e hÃgado de ganso; en la otra habÃa unos pequeños bizcochos fritos de menos de un palmo de largo…