Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —La culpa no es de Pinger —intervino la señora You con ánimo conciliador—. Xifeng la está utilizando como vÃctima propiciatoria. Como los esposos no podÃan irse a las manos directamente, ambos descargaron su furia contra ella. Pinger se siente vÃctima de una terrible injusticia, ¡asà que no la culpe usted también, señora!
—De modo que se trata de eso… —dijo la Anciana Dama—. SÃ, en realidad nunca he pensado seriamente que esa muchacha fuera una seductora. En ese caso su señora le ha gritado sin motivo. Pobrecilla. ¡Hupo! Anda y dile de mi parte a Pinger que he sabido que ha sido injustamente maltratada y que mañana haré que Xifeng le pida disculpas; pero que hoy no arme escándalo. Que recuerde que es el cumpleaños de su señora.
Pero mucho antes de que se produjera esta conversación, Li Wan habÃa conducido a Pinger, cuyos sollozos seguÃan impidiéndole hablar, hasta el jardÃn de la Vista Sublime.
—Eres una muchacha inteligente —razonó Baochai—, y sabes que Xifeng siempre te ha tratado bien. Ocurre que hoy ha bebido demasiado, ¿y sobre quién, que no seas tú, iba a descargar su ira? La gente está burlándose de ella por borrachina. Si sigues tomando la cosa tan en serio dará la impresión de que todas tus virtudes son fingidas.