Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Como la floración de los ciruelos del jardín de la mansión Ning se encontraba en todo su apogeo, la señora You, esposa de Jia Zhen, invitó a la Anciana Dama, a la dama Xing, a la dama Wang y a las demás a dar un paseo para disfrutar del espectáculo. La señora You, acompañada de Jia Rong y de su esposa, acudió personalmente a cursar la invitación. La Anciana Dama y las demás aceptaron, y después del desayuno pasearon por el jardín de la Fragancia Concentrada y bebieron primero té y después vino. No pasó de ser una reunión informal de las mujeres de ambas casas sin nada digno de ser reseñado.
El caso es que Baoyu, que las acompañaba, se fatigó pronto y quiso echarse a dormir un poco. La Anciana Dama ordenó a sus sirvientas que lo atendieran bien y lo trajeran de vuelta cuando hubiera descansado. Qin Keqing, esposa de Jia Rong, intervino entonces con una sonrisa:
—Aquí tenemos un cuarto dispuesto expresamente para el tío Baoyu. Confíemelo a mí sin ningún temor, venerable abuela.
Y, volviéndose a sus amas y doncellas, les indicó que la siguieran con su joven señor.
La adorable y esbelta Qin Keqing era, por su conducta amable y tranquila, la favorita de la Anciana Dama entre todas las esposas de los bisnietos de las ramas Ning y Rong. Por ello permitió a Baoyu ir con ella en la seguridad de que quedaba en buenas manos.