Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Ya sé lo que te tiene ocupada —contestó Daiyu con una sonrisa—. Ahora que llega el frÃo y se alargan las noches es el momento de organizar las reuniones de juego.
—Señorita, le confesaré que mi suerte está siendo muy buena este año —dijo la mujer con una sonrisa—. Siempre quedamos unas cuantas como guardia nocturna, y no debemos dormirnos. El juego nos ayuda a mantenernos despiertas y matar el tiempo agradablemente. Esta noche me toca hacer de banca, y ahora que están cerradas las puertas del jardÃn es hora de empezar.
—Muchas gracias por traerme estas cosas bajo semejante lluvia. Siento haberte entretenido quitándote oportunidades de hacer más dinero.
Y ordenó a las doncellas que dieran a la mujer unos cientos de monedas para que comprase vino con el que mantenerse caliente.
—Gracias por el regalo, señorita.
La mujer hizo una reverencia y, después de entrar en el cuarto exterior a recoger el dinero, tomó su paraguas y partió.
Zijuan guardó los paquetes, apartó la lámpara y bajó las cortinas antes de ayudar a su señora a entrar en la cama.