Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Ya con la cabeza sobre la almohada, los pensamientos de Daiyu volaron hacia Baochai, y la envidió otra vez por tener una madre y un hermano. Luego pensó que, a pesar de lo bondadoso que se mostraba Baoyu con ella, era conveniente evitar los rumores. La lluvia que golpeaba rítmicamente los bambúes y los plátanos lanzó una ráfaga helada a través de las cortinas y le hizo derramar nuevas lágrimas. Sólo hacia el final de la cuarta vigilia consiguió dormirse. Y nada más que decir, por el momento, sobre este asunto.
Si quieren saber lo que pasa…