Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —De ningún modo debes leer poemas de ese tipo —le dijo Daiyu en tono de advertencia—. Es tu ignorancia sobre la poesÃa la que te hace gustar de versos tan superficiales. Si contraes ese hábito nunca lograrás quitártelo de encima. Escúchame: si realmente deseas escribir poesÃa toma mi ejemplar de los poemas completos de Wang Mejie[8] y estudia un centenar de sus lushi de cinco caracteres hasta aprenderlos bien. Luego, del Viejo Du[9] lee cien o doscientos de siete caracteres, y de Li Qinglian[10], unos cien o doscientos cuartetos de siete caracteres. Cuando hayas digerido todas esas composiciones y hayas adquirido una buena base leyendo a esos tres poetas podrás leer a Tao Yuanming, Yin Yang, Xie Lingyun, Ruan Ji y Bao Zhao[11]. Con tu inteligencia, en menos de un año podrás pensar en ser poeta.
—Eso está muy bien, señorita —sonrió Xiangling—. Por favor, présteme ese libro para llevármelo ahora y poder leer esta noche unos cuantos poemas.
Daiyu pidió a Zijuan que le trajera los PentasÃlabos Regulares de Wang Wei y entregó el libro a Xiangling.
—LimÃtate a leer aquellos que estén marcados con un cÃrculo rojo —le dijo—. Lee todos los que he seleccionado. Si no comprendieras algo, pregúntale a tu joven señora o yo misma te lo explicarÃa la próxima vez que nos veamos.