Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Como siga asà puede volverse loca —dijo Baochai riendo—. Ha pasado la noche en vela, sin dejar de murmurar cosas, y sólo al amanecer se ha dormido. El alba llegó enseguida, y la he oÃdo levantarse, asearse deprisa y partir en busca de Daiyu. Volvió sólo para pasar el dÃa entero en trance, pero como el poema que escribió no servÃa, ahora está componiendo otro.
—He aquà otro caso en el que «Un lugar destacado produce gente notable» —dijo Baoyu con una leve risita—. Asà que los cielos le han concedido algo más que una buena presencia… ¡Siempre habÃamos lamentado que una muchacha como ella careciera de refinamiento, y ahora mira lo que ha sucedido! Esto demuestra que en el mundo hay verdadera justicia.
—Si tú trabajaras tanto como ella, tendrÃas éxito en tus estudios —comentó Baochai con una sonrisa.
Baoyu dejó pasar aquel comentario.
Entonces vieron a Xiangling partir a toda prisa para buscar otra vez a Daiyu.
—Sigámosla —sugirió Tanchun—. Quiero ver si esta vez le ha ido mejor.
Y se fueron juntos al refugio de Bambú, donde encontraron a Daiyu discutiendo el poema con Xiangling.
—¿Qué tal es? —le preguntaron.