Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Rojas flores de ciruelo sobre la blanca nieve
hacen de un jardín algo arrebatador.
Muchachas perfumadas y maquilladas comen
carne de venado casi cruda.
Cuando Xiangling advirtió que Li Wan y las señoritas hablaban de ella, fue a su encuentro con una sonrisa en los labios y dijo:
—Lean esto. Si consideran que tiene algún valor perseveraré en mi estudio; en caso contrario me retiraré definitivamente de la poesía.
Entregó su poema a Daiyu y todos leyeron:
Cómo ocultar tan gran esplendor,
forma tan sutil, tan frío espíritu.
Bajo la inabarcable luz de la luna
resuenan los golpes de las lavanderas[1],
y a su delgado cuerno, ya huida la quinta vigilia, cantan los gallos.
Bajo su capa verde de palma, sonidos de flauta otoñal escucha el viajero sobre el río