Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo y, ya entrada la noche, las mangas rojas de una muchacha se apoyan en la baranda.
Que Chang E[2] nos diga por qué no podemos estar juntos para siempre.
El veredicto fue unánime:
—No sólo bueno, sino además original e ingenioso. Como dice el proverbio: «No hay dificultad sobre la tierra que se resista a la voluntad de un hombre». Debes unirte a nuestra academia de poesÃa.
Xiangling, que no podÃa dar crédito a lo que acababa de oÃr, preguntó a Daiyu y a Baochai para asegurarse de que no se estaban burlando de ella. En ese momento entraron corriendo varias doncellas y amas.
—Ha llegado un grupo de damas, jóvenes y mayores —anunciaron—. No las conocemos, pero son parientas suyas. Por favor, salga rápido a darles la bienvenida.
—¿De qué parientas habláis? —preguntó Li Wan—. ¿Parientas de quién? Hablad claro.
—Dos de ellas son sus primas menores, señora. Hay dos jóvenes y una dice ser prima de la señorita Xue. Viene también un joven caballero que es su primo. Vamos ahora mismo a avisar a la señora Xue, pero será mejor que ustedes y las jóvenes damas vayan delante.
Cuando las mensajeras partieron, Baochai exclamó jubilosamente:
—¿Serán Xue Ke y su hermana?