Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Ve a nuestros aposentos y dile a nuestra enloquecida poetisa que tenemos con nosotros a una belleza extranjera que escribe magníficos poemas. Y dile también que traiga con ella a la otra maníaca de la poesía.
Xiaoluo, sonriente, partió a cumplir el encargo. Un momento después oyeron la voz de Xiangyun preguntando alegremente:
—¿Dónde está esa belleza extranjera?
Y entró con Xiangling.
Para fastidiarla, le dijeron:
—«Antes de verla llegar, ya se oye su voz».
Inmediatamente, Baoqin y las demás les ofrecieron sillas repitiéndoles lo que allí se había dicho.
—Entonces oigamos el poema, ¡rápido! —urgió ella.
Baoqin recitó:
Anoche visité en mi sueño un Rojo Pabellón.
Hoy elevo mi canción sobre un país rodeado por el agua.
El mar se convirtió en nube, manto cubriendo la isla,
y la bruma en la colina se confunde con el bosque.
La luna antigua es la misma luna que relumbra ahora,
mas son otros sentimientos los que dicta a quien la mira[7].