Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Traedle esa capa de plumas de pavo real que sacamos ayer —ordenó la anciana a Yuanyang.
La doncella trajo inmediatamente una capa verde y azul que relumbraba de reflejos dorados y competÃa, en otro estilo, con la de plumas de pato silvestre que tenÃa Baoqin.
—Se llama «fieltro de pavo real dorado» —dijo la Anciana Dama con una sonrisa—. Fue confeccionado en Rusia. El otro dÃa le regalé a tu prima una de plumas de pato silvestre, asà que ésta es para ti.
Baoyu agradeció el obsequio con un koutou y se echó la capa sobre los hombros.
—Enséñasela a tu madre antes de salir —le dijo su abuela con una sonrisa.
Asintiendo, el muchacho emprendió la salida. Entonces vio a Yuanyang en el corredor techado frotándose los ojos. Desde el dÃa en que la doncella jurara no casarse, él se habÃa sentido inquieto, puesto que no le hacÃa ningún caso. Ahora, al verlo, quiso escabullirse, pero el muchacho se adelantó para saludarla.
—Mira, querida hermana —le dijo mostrándole la capa—. ¿Qué tal me queda?
Pero ella se alejó bruscamente hacia el cuarto de la Anciana Dama. Baoyu, entonces, tuvo que ir resignadamente a enseñarle la capa a su madre, hecho lo cual regresó al jardÃn, donde la exhibió ante Qingwen y Sheyue. Desde allà se dirigió nuevamente a los aposentos de la Anciana Dama.