Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Acaso no hubo un Lin Xiangru en el perÃodo de los Reinos Combatientes y un Sima Xiangru[8] bajo la dinastÃa Han? —replicó ella.
—Muy bien. Concedido. Pero no es posible que dos personas asà tengan idéntica apariencia.
—¿Acaso los hombres de Kuang no tomaron a Confucio por Yang Hu[9]?
—Confucio y Yang Hu se parecÃan mucho, pero tenÃan distintos nombres; Lin Xiangru y Sima Xiangru tenÃan el mismo nombre, pero distintas apariencias. ¿Cómo es posible que yo tenga una apariencia y un nombre idénticos a los de otra persona?
Al no poder refutarlo, Xiangyun le replicó:
—Estás recurriendo a sutilezas, y me niego a discutir contigo. Sea lo que sea, no tiene nada que ver conmigo.
Y se echó a dormir.
Baoyu empezó unas dudosas reflexiones: «Puedo decir que no es posible, pero a la vez intuyo que es cierto. ¿Cómo puedo estar tan seguro sà no he visto al otro Baoyu con mis propios ojos?».
Se sintió perdido y volvió a su cuarto a reclinarse sobre el diván para pensar. Al poco rato se durmió y soñó que estaba en un jardÃn idéntico al de su casa.
—¿Será posible que exista otro jardÃn como el de la Vista Sublime? —exclamó sorprendido.
En su perplejidad vio acercarse a lo lejos a unas doncellas. Su sorpresa creció y, atónito de nuevo, exclamó: