Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Estás hablando de mi tía, así que no puedo tomar partido por una persona venida de fuera. Sin embargo, no andaba descaminado nuestro señor Baoyu el día que dijo: «Una muchacha, antes de su matrimonio, es una piedra preciosa; no entiendo por qué después adquiere toda suerte de malos hábitos hasta hacer que la brillante perla se convierta en un ojo de pescado. ¿Cómo es posible que existan tales metamorfosis?». Parece otra de sus extravagancias, pero algo hay de verdad en lo que dice. No sé cómo será con las demás, pero en cuanto a mi madre y mi tía, es cierto que cuanto más viejas son más ávidas de dinero están. Antes, en nuestra casa, graznaban quejándose de no tener en la mansión ningún empleo que les reportara algunas ganancias; cuando se construyó este jardín y yo tuve la suerte de ser destinada al servicio del patio Rojo y Alegre no sólo se ahorraron mi manutención, sino que además empezaron a recibir cuatrocientas o quinientas monedas cada mes. Pero entonces ya no tenían bastante con eso. Más tarde ambas fueron asignadas al patio de los Perales Fragantes para que cuidaran a las actrices. Mi tía pasó a ser nodriza de Ouguan y mi madre se hizo cargo de Fangguan; así que en estos últimos años han hecho su agosto. Pues bien, desde que las actrices han sido trasladadas al jardín, las dos viven separadas y ya no controlan a las muchachas, pero no por eso dejan de perseguirlas con sus exigencias. Es ridículo. Apenas mi tía acaba de llamar la atención a Ouguan cuando ya mi madre tiene una trifulca con Fangguan. ¡Ni siquiera quería dejarla lavarse el pelo! Resulta que ayer fue día de pago, y mi madre recibió la asignación mensual de Fangguan. Como le resultaba inevitable comprarle ciertas cosas, me dijo qué me lavara primero. Pensé: «Yo tengo mi propia asignación mensual, y aunque no la tuviera, puedo lavarme el pelo en cualquier momento, simplemente con pedírselo a Xiren, Qingwen o Sheyue. ¿Por qué habría de considerar aquello como un favor? ¡Qué tontería!». Cuando me negué, hizo que mi hermana menor Xiaojiu se lavara antes que Fangguan. Entonces, naturalmente, se armó la gresca. Y por si fuera poco, después pretendió soplar sobre el tazón de sopa del señor Bao en vez de Fangguan. ¡Es para partirse de risa! Apenas llegó aquí le expliqué las regías, pero ella no me creyó, insistiendo en que las conocía mejor que nadie; tanto que ha conseguido hacerse regañar. Menos mal que en el jardín hay tanta gente que nadie recuerda con claridad los diversos parentescos. De otro modo parecería que la nuestra es la única familia pendenciera. Ahora vosotras venís a juguetear por estos lugares, cuya explotación depende de mi tía paterna. Desde que le fue confiada se diría que ha recibido una herencia, y trata estos lugares con más rigor que si fuesen propios; no sólo se levanta temprano y se acuesta tarde para tenerle siempre el ojo puesto encima, sino que además hace que nosotras vigilemos sus cultivos, pues teme que le puedan robar. Espero que esto no interfiera en mis propias tareas. Ahora que estas dos viejas cuñadas se han mudado aquí, mantienen una cuidadosa vigilancia y no permiten que sea tocada una sola brizna de hierba. ¡Y pensar que habéis cogido todas estas ramas y flores! ¡Van a llegar en cualquier momento, será mejor que tengáis cuidado!