Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo En su reclusión, una inteligente y bella muchacha
escribe con tristeza un Canto a cinco bellezas.
Un libertino se insinúa dejando caer
su colgante de nueve dragones.
Jia Rong regresó presuroso al templo para informar a su padre de que en la mansión ya estaba todo dispuesto. Aquella misma noche fueron distribuidas las tareas y preparados los pendones de luto, las palancas para cargar el ataúd y demás trastos fúnebres. Se estableció que el ataúd sería trasladado a la ciudad a las cinco de la mañana del cuarto día, y así se comunicó a parientes y amigos.