Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Resuelve tú mismo el asunto —dijo su madre. Mientras hablaba, entró un paje de los de fuera a informar:
—Unos emisarios del administrador Zhang han traÃdo dos grandes baúles diciendo que son cosas que el señor ha comprado por su cuenta, y que no están incluidas en las facturas. Hubieran querido traerlas antes, pero como estaban debajo de otras cajas no han podido llegar a ellas hasta ahora. Ayer mismo terminaron el reparto de las mercaderÃas, y por eso traen hoy los baúles.
Mientras hablaba, dos muchachos del servicio habÃan acarreado hasta allà dos grandes baúles atados con cuerdas de fibra de palmera y bien sujetos con tablas entrecruzadas.
—¡Vaya! —exclamó Xue Pan—. ¡Cómo he podido olvidarlo! Estos baúles son especialmente para vosotras, ¡y han tenido que ser mis criados quienes los trajeran!
Baochai se burló:
—Dices que son especialmente para nosotras, y sin embargo los has dejado quince dÃas arrumbados en el almacén. Supongo que si no hubieras pensado en nosotras al comprar las cosas que contienen, hubieran llegado aquà a finales de año. Eres un badulaque.
—Me parece que el ataque de esos maleantes me sacó el alma del cuerpo y todavÃa no la he recuperado —repuso él con una carcajada.
Y volviéndose a los criados, ordenó: