Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Que los mensajeros dejen aquí los baúles y regresen al almacén.
Entonces la tía Xue y Baochai preguntaron:
—¿Y qué maravillas son ésas, que vienen tan cuidadosamente empaquetadas y aseguradas?
Xue Pan llamó a otros criados que desataron las cuerdas y retiraron las tablas. Con una llave fue abierto el primer baúl. Contenía sedas, satenes, brocados, tejidos importados y otros de uso corriente. Xue Pan dijo sonriente:
—Los regalos para mi hermana están en el otro baúl.
Y lo abrió con sus propias manos.
Madre e hija miraron adentro. En su interior descubrieron barras de tinta, papel de arroz, bolsitas perfumadas, cuentas aromáticas, abanicos, fundas de abanico, talco, colorete y afeites diversos, sin contar toda suerte de juguetes de Huqiu[1] que quedaban en Suzhou. Entre estos últimos había pequeños autómatas, fichas para juegos de bebida, dominguillos contrapesados con mercurio, faroles de cerámica, escenas completas de la ópera con personajes hechos de arcilla que venían dentro de cajas de gasa azul, y hasta una vivida efigie del mismísimo Xue Pan hecha también con arcilla por un artesano de Huqiu.