Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo A Baochai no le interesaron las otras cosas tanto como la figura de su hermano. Tomándola, la examinó cuidadosamente, y al compararla con Xue Pan se echó a reír. Les dijo a las doncellas que llevaran la caja al jardín. Después de charlar un rato con su madre y su hermano se incorporó y emprendió el regreso al jardín.
Por su parte, la tía Xue sacó del baúl todos los obsequios, los dividió en lotes y ordenó a su doncella Tongxi que los llevara a la Anciana Dama, a la dama Wang y a las demás.
Baochai había regresado al parque de las Alpinias siguiendo el baúl. Al llegar revisó su contenido pieza por pieza. Conservó algunas cosas, y dividió las demás en lotes apropiados. A algunas personas les envió únicamente juguetes; a otras, útiles de escritorio o bolsitas, abanicos y pendientes, coloretes y pomadas. Cuidó mucho la equidad en el reparto, aunque esa regla no contó a la hora de enviar el lote correspondiente a Daiyu, quien recibió, en cantidad y calidad, el doble que el resto de la gente. Tras dar por concluida la distribución de obsequios, despachó a Yinger con una vieja criada para que los entregase en los diversos aposentos.