Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Al recibir aquellos regalos, todas sus primas, contentísimas, entregaron una gratificación a las mensajeras y les comunicaron que agradecerían personalmente el envío a Baochai la próxima vez que la vieran. Daiyu fue la única que se sintió consternada al ver aquellos juguetes de su tierra natal. De pronto pasó por su cabeza que sus padres habían muerto y estaba completamente sola; que no tenía hermanos y estaba hospedada en casa de su abuela; que no tenía ningún familiar que le trajera algo típico de algún viaje. Aquellas cavilaciones estuvieron a punto de partirle el corazón.
Zijuan, su doncella, sabía muy bien lo que le ocurría a su señora. Sin embargo, como no se atrevió a decirlo directamente, se limitó a intentar consolarla diciéndole: