Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Al escuchar aquella noticia desconsoladora, Siqi pensó: «Aunque sea objeto de escándalo, deberíamos morir juntos. Él cree que, como hombre que es, puede ir donde le plazca, ¡pero qué falta de corazón la suya!». Aquel pensamiento la amargó tanto que al día siguiente no se pudo levantar y, sintiéndose enferma, decidió guardar cama.
Cuando llegó a oídos de Yuanyang que el paje había huido y Siqi había solicitado volver a su casa un tiempo por razones de salud, supuso que ambos estarían aterrorizados por lo que habría de suceder si ella divulgaba su secreto. Aquella situación empezaba a incomodarla, así que fue en busca de Siqi. Después de hacer salir a toda la gente que había en el cuarto, prometió solemnemente a la muchacha:
—Me dejaría matar antes que decir una sola palabra sobre este asunto. Deja de preocuparte y procura recuperar la salud. ¡No arriesgues así tu pequeña vida, muchacha!