Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —OlvÃdenos por un momento y concéntrese en los libros —repuso ella con una sonrisa señalándolos.
Justo en ese instante irrumpió Fangguan por la puerta trasera gritando excitada que alguien acababa de saltar el muro del jardÃn.
—¡Cielos! ¿Por dónde? —exclamaron todos.
Inmediatamente llamaron a gente para que buscara por todas partes.
Qingwen advirtió lo penoso que le resultaba a Baoyu el estudio de aquellos libros, y consideró que si se fatigaba en exceso esa noche, era casi seguro que rendirÃa mal al dÃa siguiente. HabÃa estado buscando una salida para el muchacho y aquella alarma se la proporcionó.
—Aproveche para fingir que no se encuentra bien —le aconsejó—. Pretenda que se ha asustado.
Baoyu captó la sugerencia.
Fueron llamadas las matronas del turno de noche para que buscaran por todas partes con sus linternas. Al no encontrar a nadie dijeron:
—Habrán sido unas ramas movidas por el viento. Las muchachas, al salir medio dormidas, las han debido confundir con un hombre.