Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡No digan tonterÃas! —replicó Qingwen—. Están tratando de encontrar excusas para no buscar en serio. Ha sido más de una persona quien ha visto como alguien daba un salto. Algunas habÃamos salido con Baoyu, y lo vimos todas. Tanto se ha asustado que se puso blanco, y ahora tiene fiebre. Voy a los aposentos de la señora a conseguirle un calmante, y cuando ella me pregunte qué sucedió tendré que hacerle un informe completo. ¿Acaso quieren dejar de buscar ya?
Al oÃr aquello las matronas no se atrevieron a seguir poniendo reparos, e iniciaron una batida por el jardÃn mientras Qingwen y Fangguan iban por medicinas, divulgando intencionadamente por todas partes que Baoyu habÃa caÃdo enfermo a consecuencia del susto. Inmediatamente la dama Wang envió a algunas de sus propias sirvientas con medicinas, y ordenó a los de la guardia nocturna que revisaran hasta el último recoveco del jardÃn y registraran a los pajes que estaban de guardia fuera de la puerta interior y junto a la pared del jardÃn. Durante toda la noche se registró el jardÃn con faroles y antorchas, y cuando llegó el alba los mayordomos recibieron órdenes de investigar cuidadosamente. Éstos interrogaron a todas las matronas y a todos los criados que habÃan estado de guardia.
Cuando la Anciana Dama se enteró del susto de Baoyu e indagó por el motivo nadie se atrevió a ocultárselo.