Sueño en el pabellón rojo

Sueño en el pabellón rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando no lo necesitamos, sobra; cuando lo necesitamos, no hay —exclamó la dama exasperada—. Una y otra vez os he pedido que os aseguréis de que las cosas vuelvan a su sitio después de haber sido utilizadas, pero nadie me escucha y se dejan al tuntún en cualquier parte. Ignoráis el valor del ginseng. Cuando lo necesitamos tenemos que pagar un ojo de la cara, y el que se trae de fuera puede no ser tan eficaz.

—Parece que éste es el único que hay —explicó Caiyun—: No hace mucho vino la dama Xing a pedir un poco, y usted le dio todo el que teníamos.

—Pamplinas. Id y traed lo mejor.

Caiyun regresó con unos cuantos paquetitos de hierbas.

—No sé lo que es —dijo—. Por favor, señora, véalo usted misma. No hay otra cosa —insistió.

La dama Wang abrió los paquetes pero no pudo recordar el nombre de nada de lo que contenían. Desde luego, nada era ginseng. Recurrió entonces a Xifeng, pero ésta en persona llegó a darle la respuesta: sólo tenía unas cuantas raicillas y un poco de crema de ginseng, pero no de la mejor calidad, y en cualquier caso necesitaba todo aquello para su medicina diaria. La dama Wang decidió pedírselo a la dama Xing, pero ésta le recordó que le había pedido ginseng unos días antes porque el suyo se había agotado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker