Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Anda y dile a Qiuling que traiga un pañuelo que hay en mi cuarto —le ordenó—. No hace falta que le digas que sigues mis instrucciones.
Sher se fue directamente en busca de Xiangling.
—Señorita Qiuling, nuestra señora ha dejado un pañuelo en su cuarto. ¿TendrÃa la bondad de buscarlo y llevárselo?
Ahora bien, Xiangling se sentÃa sumamente incómoda a causa del mal trato que Jingui le venÃa prodigando en los últimos tiempos, y estaba buscando la manera de aplacarla por todos los medios. Asà pues, sin pensarlo dos veces, irrumpió en la estancia en el preciso momento en que la doncella Baochan, ya entregada, apenas se debatÃa entre los brazos de Xue Pan. La pobre Xiangling se sonrojó hasta las orejas cuando vio la escena, y salió corriendo despavorida.
Como Xue Pan creÃa haber arreglado abiertamente el asunto con su esposa, y no consideraba que hubiera nadie más a quien temer, ni siquiera se habÃa tomado la molestia de cerrar la puerta por dentro. Por eso cuando entró Xiangling se incomodó un poco, aunque en el fondo no le importara demasiado.
Baochan, en cambio, que tenÃa una lengua afilada y tendÃa a darse aires de importancia, deseó ser tragada por la tierra. Inmediatamente se quitó a Xue Pan de encima y salió de allà gritando que habÃa tratado de ultrajarla.